La cadera es la articulación que une el tronco con las extremidades inferiores, nos permite caminar, correr, sentarnos o subir escaleras.
Para el paciente cualquier dolor que aparece en la en la región anatómica es dolor de la articulación, pero en la pelvis existen varias articulaciones que presentan un dolor similar. También puede ser por enfermedad de los músculos o tendones, o por compresión de alguno de los nervios que transcurren para dirigirse a la extremidad inferior.
El dolor de la cadera puede aparecer a cualquier edad y es importante hacer un diagnóstico correcto.
El dolor no siempre es por artrosis. La aparición del dolor depende de la actividad física y las características de cada individuo.
El diagnóstico es fundamental para conseguir la desaparición del dolor y la curación de la causa. Si la causa no se puede curar, como en la artrosis, también hay posibilidades para disminuir el dolor antes de tener que llegar a la intervención para colocar una prótesis. Es posible, desde infiltración de la articulación con ácido Hialurónico, Plasma Rico en Plaquetas (PRP) o inyección de fármacos analgésicos, hasta el bloqueo de los nervios sensitivos que transmiten el dolor hasta el cerebro.
La curación de la mayoría de las causas de dolor difícilmente se alcanza con fármacos orales. La infiltración con ecografía consigue que la punción de las estructuras sea mínimamente dolorosa porque permite la anestesia previa del trayecto de la aguja y hace posible la realización de varias infiltraciones hasta conseguir al curación de lesiones deportivas o relacionadas con el trabajo.
Palabras Clave: Dolor de Cadera, Artrosis de la cadera, Ácido Hialurónico, Plasma Rico en Plaquetas (PRP), Bloqueo de los nervios sensitivos, Infiltración con ecografía, Lesiones deportivas.