Una Unidad de Dolor está constituida por un grupo de profesionales encargados de la valoración, diagnóstico y tratamiento de los cuadros de dolor, generalmente crónico.
Cuando una enfermedad causa dolor, el primer paso es intentar conseguir la curación de la enfermedad, y con ella, la desaparición del dolor. Pero esto no siempre es posible. Hay muchas enfermedades que se pueden tratar y controlar, pero no se pueden curar completamente, son las enfermedades crónicas.
Las enfermedades crónicas tienen un tratamiento propio, pero si producen dolor, este dolor se convierte en una enfermedad en sí misma y tiene un tratamiento específico. Esta enfermedad, el Dolor Crónico, es la especialidad que se trata en una Unidad de Dolor.
La Unidad de Dolor está coordinada por un médico especialista en Anestesiología, Reanimación y Tratamiento del Dolor. Como anestesiólogo está especializado en la utilización de fármacos analgésicos potentes a altas dosis en condiciones especiales, y también en la realización de procedimientos mínimamente invasivos adecuados para acceder a los puntos concretos de la anatomía en los que se puede situar el origen del dolor y que pueden ser infiltrados.
En la Unidad de Dolor no se suelen “curar” el dolor crónico porque no es posible “curar” la enfermedad crónica que lo produce, pero se proponen y realizan tratamientos para conseguir un alivio adecuado y duradero y así, conseguir recuperar el grado de autonomía perdido por causa del dolor intenso.