Todos sabemos cuándo nos duele la cadera. O al menos, todos creemos saberlo.
Cuando un paciente dice tener dolor en la cadera, lo primero que debemos pedir es que se señale el área dolorosa. Los hay que se señalan el costado, la región glútea, la cintura, o la raíz del muslo. Los que señalan la región del pliegue inguinal suelen ir mejor encaminados a la hora de identificar el dolor que tienen como “dolor de la articulación de la Cadera”.
La cadera es la articulación que une las extremidades inferiores con el tronco. Es fundamental para mantener la posición erguida, caminar, correr, subir y bajar escaleras, etc. Pero no deja de ser una de las estructuras anatómicas implicadas en todos estos movimientos. Para que estos movimientos sean posibles también son necesarios los huesos de la pelvis, la articulación sacroilíaca, el trocánter, los músculos del sistema glúteo, abductores y aductores de las extremidades inferiores, del suelo pélvico, etc.
Cuando el paciente llega a la consulta quejándose de dolor en la región de la Cadera, deberíamos hacer una exploración física y con ecografía para saber si el dolor es, efectivamente, dolor de la articulación de la cadera o de otras de las muchas estructuras implicadas en la misma región anatómica.
Cada causa de dolor en la región de la cadera tiene tratamiento diferente. Es fundamental un correcto diagnóstico inicial basado en una exploración minuciosa para que el tratamiento adecuado consiga el alivio del dolor.
